Antonia Guzman

e-mail: a.guzman@cotelcam.com.ar

 




Galería Praxis
New York-September 3-October 4, 2003

by Valerie Foley
New York Fashion Art & Technologic Institute


Las obras en acrílico y acuarela de la artista argentina ofrecen un contrapunto encantador al tenor general de la escena de arte contemporáneo en Nueva York. Ni a la moda ni creando tensiones, sus obras, no obstante, estimulan el pensamiento y son interpretadas suntuosamente.

El vocabulario que Guzmán utiliza en sus paisajes ensoñadores, sale de fuentes que actualmente están en desuso. Su trabajo es altamente lineal y se plantea en una superficie plana. Nada está dibujado con detalle minucioso. Todos los elementos se depuran en verdaderas geometrías minimizadas; la artista compone la figura humana a partir de poco más que un triángulo sobre un listón ¿no obstante dichas figuras son reconocibles de inmediato. La paleta de Guzmán está compuesta por colores lustrosos en general relacionados con Sur América. Con frecuencia se ve dominada por los colores rojos y anaranjados de la vegetación frondosa de dicha región, y ocasionalmente la enfatiza con blancos y negros en contraste. En sus acuarelas, las aguadas se acentúan en el papel texturado y grueso. Su estilo compositivo, en el que pueden desarrollarse varios dramas discretos en el mismo plano, tiene semejanza con las composiciones entrelazadas de los textiles de Nazca y con las estructuras pétreas de los Incas. Todas las obras de Guzmán están hechas a una escala muy personal, talvez como reflejo de su naturaleza contemplativa y vagamente melancólica, incluso podrían llevarse a casa en el asiento trasero de un taxi.

La exposición se titula "Migraciones", y en el prefacio que publica la artista en este breve pero bello catálogo, hace alusión a la inmigración de su padre a Argentina desde Italia, a los viajes de sus hijos y a la incertidumbre que provoca el "lanzarse al vacío". A primera vista, el tema de la migración no es evidente, pero lentamente los patrones empiezan a emerger ¿faros, veleros, olas, luminosas lunas crecientes, una figura solitaria caminando o volando con los brazos extendidos.

Estas imágenes se ven realzadas por títulos como "Te esperé toda la noche", "Sé que regresarás", "Alguien de otro lugar". Los veleros cobran un interés particular. Aparecen reiterativos en las esquinas de varias de las obras que Guzmán compone a partir de retazos. Esta evocación gráfica de la superstición medieval de caerse del borde del mundo parece ser una de varias indicaciones de la intensidad con que la artista siente su identidad suramericana, mientras asume de igual manera su conexión con Europa.

Guzmán hace uso extenso de los colores saturados y los aplica emocionalmente más que con una actitud realista. Manipula esos colores para darle definición y profundidad a sus obras. Se especializa en paisajes misteriosos e irreales en los que aparecen figuras humanas aisladas, incluso en las cimas de montañas. Nos brinda un mínimo de particularidades permitiendo así que el espectador llene los espacios en blanco con su propia imaginación. A este respecto, su obra muestra fuertes similitudes con la del artista belga Jean-Michel Folon, una figura muy popular durante la década de 1960 y 1970. No obstante las similitudes, Guzmán habla con voz propia y cuenta también las historias que son suyas. Estas narraciones, al igual que los cuentos de muchos viajeros, son cautivadoras y a la vez provocan cierta ternura en el público.