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Partenón de libros, 1983. Estructura de hierro y 30.000 libros prohibidos por los militares. 15 x 30 x 12 m. (50 x 98 x 40 pies).
 


Minuphone, 1967. Técnica electromecánica tecnológica. Altura: 2,20 m. (7 pies).
 


Obelisco de pan dulce, 1979. Estructura de hierro cubierta de metal desplegado y recubierta de 30.000 panes dulces. Alto: 30 m. (98 pies).
 


Carlos Gardel de fuego, 1981. Estructura de hierro cubierta de metal desplegado y recubierta de algodón. Altura: 17 m. (56 pies).
 


Revuélquese y viva, 1964. Madera, goma pluma y tela de colchón. 2,40 x 2,20 x 2 m. (8 x 7 x 6 pies).
 


Pago de la deuda externa argentina a Andy Warhol con choclos, 1985. Dimensiones variables.
 


Happening en Stuttgart, 2009.
 


Obelisco acostado, 1979. Madera y televisores con videos. Largo: 74 m. (24 pies).
 


Galería blanda, 2008. Soga, colchones, estructura tubular metálica. 6 x 6 x 4 m. (19 ¾ x 19 ¾ x 13 pies).
 


Rayuelarte 2. 1 cuadra, 12 carriles centrales de la Av. 9 de Julio al cual se adhirieron 120 rayuelas hechas en lona vinílica ploteada y 120 piedras de tergopol pintadas.
 

 
Monografía
Marta Minujín
Irreverente

ArtNexus #75 - Arte en Colombia #121
Dic - Feb 2010




Victoria Verlichak


Su producción artística, mayormente, gira alrededor de varios ejes: la participación masiva del público y la alteración de las percepciones de sus participantes, la modificación del entorno y la creación de arte popular. Antes que muchos, realizó ambientaciones e instalaciones, trabajó con arte de la tierra y supo darse cuenta de la importancia de los medios de comunicación y de la tecnología tanto en su obra como en su vida, en la de todos.
VICTORIA VERLICHAK

¿Mi obra es traer a Marta Minujín y mostrar a un auténtica artista de Latinoamérica que realiza prácticas subversivas¿, dijo el húngaro Gabor Altorjay en Stuttgart. Ante semejante invitación, la artista viajó a fines de mayo a Alemania para participar en el festival Subversive Practices. Art under Conditions of Political Repression in the 60s¿80s / South America / Europe, desarrollado en el Württembergischer Kunstverein.
Acostumbrada a producir asombro, Marta Minujín (Buenos Aires, 1943) cuenta así la creación de la disparatada obra: ¿Altorjay apareció empujando una gran caja de cartón que decía `Marta Minujín para Gabor Altorjay, desde Buenos Aires a Stuttgart¿; de ahí salí yo envuelta en una bandera argentina, en medio de una escenografía creada por gigantescos globos blancos y con proyecciones de nuestras acciones anteriores sobre los cuerpos de cinco mujeres embarazadas, también de blanco. Luego, nos pusimos micrófonos y, mientras las embarazadas se balanceaban, le preguntamos al público quién estaba celoso; los que asintieron recibieron de regalo un choclo (maíz) firmado por ambos. Tras repartir los 50 choclos, até con cinta plástica a la cabeza de Altorjay una cámara de video, un proyector de imágenes y un grabador, que emitía muy fuerte la canción ¿Martha My Dear¿. Así, él me filmaba y, simultáneamente, proyectaba sobre mí las acciones. En un momento bailamos frenéticamente, mientras las embarazadas repartían pochoclo (palomitas de maíz, que son el principal elemento de trabajo de este colega del Grupo Fluxus en Budapest). La performance concluyó cuando retorné a la caja, que fue cerrada por Altorjay, y nos retiramos del auditorio en procesión¿.
Esta última performance es apenas una muestra de la postura desprejuiciada de Minujín frente al arte y, asimismo, es una nueva acción en la que utiliza mazorca de maíz. Antes, en 1985, realizó una acción simbólica del Pago de la deuda externa argentina a Andy Warhol, entregándole choclos al artista en la galería Exit Art de Nueva York; quedan las fotografías del intercambio del verdadero ¿oro latinoamericano¿. En 1996 repite la acción e intenta mediar en el conflicto por las islas Malvinas, entre Argentina y Gran Bretaña, pagándole con choclos a una doble de Margaret Thatcher. Solving the International Conflict with Art and Corn fue presentado en Corpus Delicti, un Festival de Performance organizado por el Institute of Contemporary Art (ICA), Londres.
Aunque no pudo concretarlo por razones de protocolo, la artista intentó pagarle en Sevilla 1992 a la Reina Sofía con la misma divisa, a propósito del Quinto Centenario del descubrimiento de América (conquista, colonización, genocidio, encuentro de las dos culturas, según la óptica del que nombra el acontecimiento). ¿Indemnizar a España; no tendría que ser al revés? Minujín sostiene que, para que ¿se acabe la extorsión¿, le quería devolver ¿oro latinoamericano, el choclo, por el cofre de joyas que Isabel la Católica le dio a Colón para su viaje¿.

La fama de la artista
Marta Minujín sigue tan vigente, requerida y activa como cuando era apenas algo más que una adolescente. Pionera y mediática, la artista es dueña de una amplia trayectoria de 50 años, que incluye becas y premios, happenings y obras de arte efímero, esculturas y videos, trabajos de vidrio sobre vidrio en relieve, diseños para objetos de uso cotidiano, intervenciones urbanas y decenas de muestras, en Argentina y en el mundo.
Su producción artística, mayormente, gira alrededor de varios ejes: la participación masiva del público y la alteración de las percepciones de sus participantes, la modificación del entorno y la creación de arte popular. Antes que muchos, realizó ambientaciones e instalaciones, trabajó con arte de la tierra y supo darse cuenta de la importancia de los medios de comunicación y de la tecnología tanto en su obra como en su vida, en la de todos.
Inspirada en las teorías de Marshall McLuhan realizó varias obras vinculadas a esta temática, como Simultaneidad en Simultaneidad (1966). La artista recuerda que fueron tres acciones distintas pero simultáneas (Three Countries Happening), planificadas junto a Allan Kaprow en Nueva York y Wolf Vostell en Berlín (en contacto con la artista a través del télex y la radio), en la que Minujín, desde Buenos Aires, utilizó todos los medios que tenía a mano ¿para crear una invasión mediática instantánea¿. Luego, entre otros, vendría Minuphone (1967). Era una cabina de teléfono electrónica, instalada en la neoyorquina Howard Wise Gallery, que, según el número discado, producía nueve efectos sensoriales (luces, humo, gas helio, brisas, agua coloreada), incluida la toma de una polaroid.
Como pocas personas, Minujín desde muy joven logra instalar su presencia en los medios de comunicación; no menos porque en público siempre se encuentra en una actitud performática. Vestida eternamente con un overol, siempre coqueto y a medida ¿telas resistentes para trabajar, seda natural para las fiestas¿, la artista lleva los cabellos de un tono rubio-blanco y cubre sus ojos día y noche detrás de distintos modelos (tiene miles) de anteojos negros, su marca de fábrica.
Su fama la precede en todos lados y, por momentos, su manera estrepitosa de presentarse ante el mundo, junto a algunos aspectos comerciales de su trabajo, conspiró contra la apreciación y verdadera dimensión de su obra. Sin dejar de lado su proverbial audacia, actualmente la artista está atravesando un momento de reflexiva serenidad.
La vida familiar nunca se interpuso con su proyecto artístico; casada desde jovencita con el mismo marido ¿un economista con una extensa carrera internacional¿, la artista tiene dos hijos. Minujín se formó en las escuelas de arte del país y en 1959 comenzó a exponer dibujos en blanco y negro de tinte cinético; en 1961 ganó una beca y se fue a París.
Una de las primeras obras de arte de participación realizadas en el mundo fue La Chambre D´Amour (La pieza del amor, 1962), la obra de Minujín y el escultor holandés Mark Brusse. La artista envolvió la estructura de madera de Brusse con goma espuma, pintada con colores fluorescentes multicolores, puso una cama ¿resortes y cadenas¿ que cobraba movimiento al ingresar el público; su reconstrucción fue exhibida en 2008 en Galería Lara Vincy, París.
Allí, antes de volver a Argentina en 1963, realizó su primer happening, que resultó algo violento. En La destrucción puso en escena su compromiso con las conjeturas acerca de la ¿muerte del arte¿, invitando a Christo, entre otros artistas y al público a contemplar el despedazamiento y el incendio de su propia obra ¿investigaciones con colchones¿, mientras realizaba una suelta de centenares de pájaros y conejos que contribuyeron al delirio generalizado.
El legendario crítico Jorge Romero Brest, que luego anunciaría ¿la muerte de la pintura¿ en 1969, conoció a Marta cuando se desempeñaba como jurado de un concurso de manchas. Estudiante de la Escuela Nacional de Bellas, ella tenía 26 años y sobresalió con su trabajo. En un texto de 1982, Romero Brest ¿director del mítico Instituto Torcuato Di Tella entre 1963 y 1970¿ le reconoce su espíritu revolucionario y la actualidad de su obra; sobre todo, la ¿pasión que anima a Marta¿. Precisamente, en 1964 gana el prestigioso Premio Nacional del Instituto Di Tella con Revuélquese y viva, una construcción realizada con colchones multicolores, en donde el público podía ingresar y ¿revolcarse¿, sentirse conmocionado.
Minujín cree que hay que ¿vivir en arte¿ porque el arte es para la vida, y todo su trabajo responde a esa actitud existencial, que incluye un gran núcleo lúdico. ¿Artista Pop? Actualmente, prefiere definirse como artista conceptual: ¿Siempre fui conceptual. Soy Pop en los colores que uso. Mi personalidad es Pop, soy exuberante, me divierto, no le temo al ridículo¿ vivo adentro de una historieta¿, dice a ArtNexus.
Cualquiera que tenga la edad y memoria suficientes, recordará el éxito mediático (con loas y condenas, pasando por el estupor) y de público que generó La Menesunda (1965) una ambientación transitable ¿creada junto a Rubén Santantonín (Argentina, 1909-1969), y otros¿ que sacudió a Buenos Aires y donde el espectador experimentaba gran variedad de emociones a través del recorrido de más de una docena de áreas con múltiples objetos y estímulos sensoriales, incluídas una cámara frigorífica y una pareja en una cama.

El arte a la calle
Había mucha documentación en la retrospectiva de Minujín en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, en 1999, ya que no es sencillo reconstruir su obra efímera. Ahora Malba-Fundación Costantini anuncia una gran muestra para 2010, pero es inimaginable que vuelva a repetirse un momento de entusiasmo igual al que sirvió de escenario al magnífico El Partenón de Libros (1983). La réplica del Partenón de Atenas fue construida para festejar el advenimiento de la democracia en Avenida 9 de Julio, cubierta con 20.000 libros prohibidos durante la última dictadura militar (1976-1983), que el público se llevó tras las tres semanas de exhibición. Con documentación de esta imponente obra, Minujín participó en Arte (no es) Vida. Actions by Artists of the Americas 1960-2000 (2008), en el Museo del Barrio de Nueva York.
Resulta improbable, también, que puedan volver a repetirse el escándalo y la confusión intencionada que concibió para Suceso plástico (1965) en el Estadio de Peñarol de Montevideo, Uruguay, cuando convocó a besarse y retozar en el campo de juego a motociclistas, físico culturistas, prostitutas, mujeres gordas, parejas de novios atados, mientras ella tiraba desde un helicóptero pollos vivos, lechuga y harina sobre los participantes y un público azorado convocado por los diarios a ¿vivir en arte¿. ¿Jugar con comida; promover el caos? Quizá haya sido más lograda de lo que aparece ahora, a casi 45 años de distancia. ¿Fue una creación genial influida por el cine de Fellini, un happening violento, la gente entraba mientras sonaba la [Gran] Misa de Bach. Yo estaba bastante loca y era muy joven¿, afirma hoy, risueña.
Mucho antes de que Nicolas Bourriand comenzara a hablar de estética relacional y Rirkrit Tiravanija a cocinar, Minujín establece relaciones entre su obra y el público y da de comer a miles. En su indagación acerca del consumo distribuye alimentos ¿elemento esencial en varias obras como la réplica del Obelisco de Buenos Aires (1979), recubierto con 10.000 paquetes de pan dulce, y La Venus de Queso (1981), La Torre de James Joyce en Pan (1980) en Dublín, Irlanda, y más¿ entre los espectadores. ¿Arte agrícola de acción¿ en obras en las que la artista propicia relaciones entre países latinoamericanos, combinando el arte con la naturaleza: Repollos (São Paulo, 1977), Toronjas (México, 1977) y Oranges (Buenos Aires, 1979).
Muy cómoda con lo espectacular ¿y como parte de una investigación sobre la desacralización de los mitos, como El obelisco acostado, Bienal de São Paulo 1978)¿, para la IV Bienal de Medellín 1981 diseña una estructura metálica con la figura de Carlos Gardel de 17 metros de altura, recubierta con algodón, y le prende fuego: Carlos Gardel en fuego, causando sensación entre los ciudadanos; es preciso recordar que, llorado por multitudes, el famoso cantor de tango murió en un accidente de aviación en Medellín.
Está por verse cuáles son las obras que habrán de exhibirse en Malba, pero igualmente Minujín está recibiendo una gratificación tras otra en estos últimos años. Ya en 1998, cuando el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, California, realizó una revisión histórica sobre la irrupción y práctica de las acciones en las artes visuales, para la muestra Out of Actions: Between Performance and the Object, Minujín es citada entre los precursores, junto a Kaprow, Ives Klein, Piero Manzoni y el grupo Gutai. Allí mismo, en 2007, se presentó la colectiva WACK! Art and the Feminist Revolution (Arte y la revolución feminista), que al año siguiente siguió a PS1 MoMA en Nueva York y a Vancouver Art Gallery (Canadá), en donde la artista exhibió la recreación de la gigantesca instalación Galería blanda (siempre la misma, siempre distinta por la cantidad y proveniencia de los colchones), generando un nuevo ámbito con alrededor de 150 colchones paredes, techo y piso ¿realizada primero con Richard Squires en 1973 en una galería en Washington¿, para que los espectadores ingresen, caminen, jueguen, permanezcan sentados ¿escuchando música, viendo videos¿ y estén en contacto con lo blando, modificando su percepción sensorial y también el concepto de ¿exhibición¿, como ocurrió con la versión de la Galería blanda en la feria de galerías arteBA 2009, Buenos Aires. Fue reconstruida por primera vez en el año 2000, para la muestra Lebenserfahrung (Vivencias) en Generali Foundation de Viena, y ¿cuenta la artista¿ fue parte del primer happening transmitido por internet. ¿Entré montando un caballo y tirando de una vaca, como la del chocolate Milka, y la ordeñé, tomé la leche y le di a tomar a los famosos presentes¿.
Con el regreso a la democracia en Argentina, y en sintonía con el resto del mundo del arte occidental, la década del 80 se caracterizó por la conciliación y la mezcla de distintos estilos artísticos anteriores y el renacer de antiguas tendencias, y por la recuperación de la pintura (transvanguardia, neoexpresionismo). En este sentido, Minujín retoma la escultura y, desde la contemporaneidad, mira al arte clásico.
Ahora, trabaja en su taller, alternativamente, en esculturas ¿¿que son conceptuales, trabajo con el fragmento¿¿, en sus vidrios y obras con colchones ¿¿necesito la manualidad para pensar mi trabajo conceptual¿¿, y en las intervenciones en el espacio urbano, como la performance Operación Perfume. Reeditada en Cali, Colombia, durante el 41 Salón Nacional de Artistas en enero 2009, la acción consistió en la fumigación de cinco cuadras con aroma de jazmín, apelando al sentido del olfato para despertar la sensibilidad y la imaginación: ¿Fue muy lindo, la gente nos acompañó con mucho entusiasmo¿. El próximo noviembre se la verá con dibujos de los años 70 y 80 ¿de proyectos realizados y no realizados¿ en la Bienal del Mercosur.
La emblemática y anchísima Avenida 9 de Julio, con un tramo cortado al tráfico, fue nuevamente escenario de la última acción de la artista, conjugando música, literatura y artes visuales para homenajear a Julio Cortázar, a 25 años de la muerte del escritor, en marzo. Con un megáfono y a la voz de ¿arte, arte, arte¿, la artista recibió a las personas ¿para participar, debían traer un libro, un fragmento de un cuento o el nombre de Julio Cortázar escrito en una hoja¿ que querían jugar en las 120 rayuelas, invocando, claro, la magia de la novela de Cortázar. Luego, la artista firmó las piedras de los que ganaron, al son de los acordes de 60 saxofonistas inspirados en Charlie Parker, los mismos que inspiraron al escritor para su cuento ¿El perseguidor¿; Minujín en estado puro.




 


 

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