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Dolor exquisito, antes del dolor, 1984-2003. Fotografía, bordado, lino, aluminio, marcos. Copyright: ADAGP, 2012. Cortesía: Galerie Perrotin, París. Foto: André Morin.
 


Los ciegos, 1986. Fotografías, textos, marcos y tableros. 120 x 120 cm. (47 1/5 x 47 1/5 pulgadas). Copyright: ADAGP, 2012. Cortesía: Galerie Perrotin, París.
 


Ver el mar, 2010. Detalles de documentación fotográfica.
 


Sophie Calle.
 


No hubo sexo anoche, 1992. Video en colaboración con Gregory Shephard. 75:58 min.
 

 
Exposición
Historias de pared
Sophie Calle

ArtNexus #85 - Arte en Colombia #131
Jun - Ago 2012



Medellín, Colombia
Institución:
Museo de Arte Moderno MAMM (Medellín)

Ricardo Arcos-Palma



El pasado 21 de marzo se inauguró en Medellín la exposición Historias de pared de la artista Sophie Calle, que estará en Bogotá en el Museo del Banco de la República a partir del mes de junio. Esta exposición logra materializar realidad, intimidad y ficción, mezclando en una narrativa plástica que viene soportada técnicamente con la fotografía y el video. De esta manera –y siguiendo de cerca los preceptos de Allan Kaprow, quien a finales de los años cincuenta del siglo pasado insistía en que el arte y la vida deberían sucederse e interrelacionarse fluidamente–, Sophie Calle hace de su vida un pretexto para hacer obra de arte. El arte contemporáneo, bien lo sabemos, tiene una virtud: acercar el arte a la vida, y viceversa, y Calle lo hace de manera magistral. La muestra está entonces articulada sobre cuatro obras que van desde mediados de 1980 hasta 2011.

Los ciegos (1986). ¿Qué es la belleza para usted?, le pregunta Sophie Calle a una persona invidente de nacimiento, y su respuesta fue: “El mar hasta perderse de vista”. Esta frase, con una enorme carga poética, fue el detonante para que la artista realizara toda una serie sobre los ciegos. La ceguera ha sido representada una y otra vez por los artistas a lo largo de la historia del arte, como bien lo hizo Pieter Brueghel. En este caso, Calle decide interrogar a una serie de invidentes (de nacimiento o por accidente) sobre la belleza; todos dan una definición o una idea de lo que es bello para ellos. Junto a esta frase enmarcada, se encuentra una fotografía del rostro de quien responde. Y otra imagen que daría cuenta de la respuesta. De esta manera la imagen que es un recuerdo o una sensación para aquel que no ve, se articula con el texto y el rostro del invidente. Por ejemplo, junto a uno de los retratos vemos esta frase: “Para mí, la cosa más bella es un cuadro. Mi cuñado me dijo: ‘Es un barco. Te lo doy si quieres’. Yo nunca había tenido un cuadro. Hay en él un ligero relieve. Yo siento tres mástiles y una gran vela. Yo lo toco frecuentemente en las tardes. El miércoles hay un programa de televisión, sobre el mar, yo escucho la tele y miro el barco/El mar también, debe ser muy bello. Me han dicho que es azul, verde y que hace reflejos con el sol, que hacen mal a los ojos. Debe ser doloroso al observarlo”. Justo debajo de esta frase que está enmarcada, el cuadro descrito se encuentra en una repisa.

Dolor exquisito (1984-2003). Instalación dispuesta a lo largo de un recinto que forma una línea, y que surge a partir de un viaje que realiza la artista a Japón. Durante su viaje ella recibe una carta donde su compañero sentimental le anuncia el final de su relación. Desde ese instante la artista decide exorcizar ese momento amargo realizando una especie de diario íntimo, donde la fotografía y el texto vuelven a ser los protagonistas. La presencia de objetos, escenas cotidianas, fotografías de sobres cerrados y sellados, deviene en elementos de una escenificación del amor trágico donde el dolor es un elemento fundamental. A esta historia dolorosa se le añaden otras historias de sufrimiento, cuando la artista decide preguntarles a sus amigos: ¿Cuándo fue tu mayor sufrimiento? Dolor exquisito es una radiografía del amor, donde el sufrimiento deviene el leitmotiv de toda relación amorosa.

No sex last night (1992), 75:58 min. Película realizada en colaboración con Gregory Shephard. El escenario donde se desarrolla la historia es un Cadillac: él y ella se filman el uno al otro mientras sus pensamientos se mezclan promiscuamente con las imágenes. Es una historia de amor en Estados Unidos, donde el viaje hacia un final feliz (el matrimonio en Las Vegas) se articula con la decepción de la ausencia de sexo. Moteles, carretera, el auto que se avería constantemente, un amor desconsolado pero necesario, el matrimonio, y finalmente el divorcio algunos meses después, retratan el drama de pareja en una sociedad del consumo donde los autos parecen ser lo más importante. Una película llena de mucho humor e ironía, que vuelve e insiste sobre el amor imposible. “Yo quería no solamente concentrarme en el arte sino en la vida misma”, dice Calle, y agrega: “Yo quería vivir con él, casarme con él […] Pero al mismo tiempo no es mi vida es una película”. Vida y ficción devienen elementos fundamentales de esta obra de arte.

Ver el mar (2011). Ver el mar o ver la mar. En francés esta frase tiene una doble connotación (ver la madre, según la similitud fonética entre mar y madre). En Estambul, llamada “La ciudad de los ciegos”, según cuenta Sophie Calle, se encontró con una noticia en un periódico local donde se hablaba de una población que no había visto el mar. Esta noticia de prensa se convierte en el punto de partida muy rápidamente para desarrollar la serie donde la artista contacta a una serie de personas y las filma mientras ellas observan el mar por primera vez. Cuando los personajes se dan la vuelta vemos varias expresiones, algunas llenas de felicidad, otras llenas de tristeza. Niños, mujeres y hombres, sin decir nada, logran hablar con sus rostros y comunicarnos una gran emoción al contemplar por primera vez el mar.

Esta exposición es una sola narración sobre la invisibilidad, sobre el sentimiento amoroso, sobre la idea de seducir a un padre coleccionista, y donde el muro blanco y vacío de una sala de exposiciones deviene un verdadero reto, la ausencia de una madre fallecida, o en palabras de Sophie Calle: “Más que mostrar la invisibilidad, lo que me interesa es la ausencia… de un amor, de un cuadro en un museo”. Historias de pared, es entonces un relato de la ausencia.

 






 


 

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